Camino de Santiago


La estratégica situación geográfica de la provincia burgalesa hizo de ella un paso obligado para los millones de peregrinos europeos que desde sus países de origen se dirigían a la búsqueda de la tumba del Apóstol Santiago.

Con un claro y decidido trazado, el llamado Camino Francés, itinerario que coincide con la ruta descrita en el siglo XII por el monje galo Aymeric Picaud, atraviesa toda la provincia de Este a Oeste. Siguiendo un pasillo casi equidistante entre la Cordillera Cantábrica, al Norte, y el río Duero, al Sur, se suceden al paso de los peregrinos, los diferentes pueblos, ciudades y paisajes.

Además de una contrastada y bella naturaleza en la que se alternan llanuras, montes, valles y páramos, todas las poblaciones que son atravesadas por los 114 kilómetros burgalesesdel Camino Francés conservan una importante huella de su paso. Desde el trazado de muchas de ellas, siguiendo el modelo claramente jacobeo de pueblo–camino; hasta el rico patrimonio artístico compuesto por hospitales, ermitas, iglesias y monasterios; pasando por el gran número de obras públicas —puentes, calzadas, y fuentes— relacionadascon el camino y por su trazado mismo, que en algunos tramos aún conserva un inalterado y auténtico sabor medieval.